’Cómicos fin de año’ triunfan ante unas 1.000 personas en el Teatro Auditorio de Roquetas de Mar
Participaron Álvaro Vera ‘Alvarito’, Pepe Céspedes, kikín Fernández, Makeba, Antonia Triviño y Paco Calavera

El Teatro Auditorio de Roquetas de Mar acogió el espectáculo de humor ‘Cómicos fin de año’, que fue un éxito rotundo, con la asistencia de alrededor de 1.000 personas que disfrutaron del talento de Álvaro Vera, Pepe Céspedes, Kikín Fernández, Makeba, Antonia Triviño y Paco Calavera. Cada uno, con su estilo propio, ofreció monólogos cargados de ironía, humor picante y toques reivindicativos, logrando que el público lo pasara en grande.
El encargado de abrir la noche fue Álvaro Vera ‘Alvarito’, con un humor cercano basado en situaciones cotidianas. Sus referencias a las redes sociales, los influencers y la vida del autónomo provocaron grandes carcajadas. También abordó, con su estilo personal, la convivencia en casa y los pequeños dilemas diarios, como ducharse de madrugada y las quejas de los vecinos.
Pepe Céspedes causó sensación con su marcado acento almeriense, recordando sus 20 años sobre los escenarios y su reciente 50 cumpleaños. Hizo un divertido repaso a la Nochevieja en casas rurales, los juegos de mesa, la comida constante y las celebraciones escolares, ironizando sobre disfraces imposibles. Uno de los momentos más comentados fue su relato de una experiencia surrealista en un concierto de cuencos tibetanos, que arrancó carcajadas continuas del público.
El humor elegante llegó de la mano de Kikín Fernández, quien destacó la gran respuesta del público a la cultura en Almería. Reflexionó sobre la importancia de estar de buen humor más allá de la risa, habló de los propósitos de año nuevo, especialmente el gimnasio, y explicó expresiones tan almerienses como “po ya está”. También hizo un recorrido por palabras típicas de la tierra y bromeó sobre la cabalgata de Reyes Magos.
La energía del espectáculo se disparó con la entrada en escena de Makeba, una artista arrolladora que combinó baile, desparpajo y humor. Habló de su identidad, de su llamativo pelo y de las situaciones absurdas que genera, conectando rápidamente con el público.
Desde La Calahorra (Granada) llegó Antonia Triviño, que confesó cambiar de estado de ánimo cada pocos segundos. Su humor directo abordó la maternidad, la convivencia y las contradicciones personales, con un tono provocador que no dejó indiferente a nadie.
El encargado de cerrar la noche fue Paco Calavera, que se presentó con un monólogo cargado de ironía sobre la vida del autónomo y la precariedad. Defendió la necesidad de recuperar el sentido del humor en una sociedad marcada por la crispación política y recordó con cariño las primeras televisiones locales y sus anuncios míticos, poniendo el broche final a una gran noche de risas en Roquetas de Mar.



