65 voluntarios retiran 700 kilos de plásticos en la playa de Peñón del Moro
Asociaciones y vecinos de El Ejido se unen para proteger las dunas y denunciar el origen agrícola del 90% de los residuos recogidos

El pasado 22 de febrero se llevó a cabo una limpieza de playas convocada por diversas asociaciones sociales, culturales y ambientales del municipio de El Ejido, entre las que se encontraban PROMAR, Athenaa, Ángel Aguilera, Club Náutico de Balerma, Plataforma Ejido Sostenible, Vientos de Murgi y El árbol de las piruletas, con el apoyo de la Fundación Unicaja y el proyecto Cuentos del Mar de Alborán, además de la colaboración del Ayuntamiento de El Ejido.
Una de las grandes consecuencias del tren de borrascas que ha azotado el país en las últimas semanas ha sido el grave daño en las costas y la acumulación de residuos devueltos por el mar, muchos de ellos arrastrados desde las ramblas tras el paso del agua.
La playa elegida para la actividad fue Peñón del Moro, bajo el Castillo de Guardias Viejas. Según Moisés Palmero, de El árbol de las piruletas y uno de los organizadores, la convocatoria surgió “de manera emocional” tras recibir avisos ciudadanos sobre la presencia de gran cantidad de pequeños plásticos procedentes de la agricultura intensiva, acumulados en las dunas embrionarias cubiertas de azucenas, falso regaliz y perejil de mar, espacios de gran valor ecológico.
Aunque el Ayuntamiento tenía previsto limpiar con maquinaria, en estas zonas era imprescindible hacerlo de forma manual para proteger la biodiversidad y la función defensiva de las dunas frente a la erosión costera, por lo que los voluntarios decidieron actuar.
La iniciativa reunió a 65 voluntarios, que en apenas dos horas lograron retirar 700 kilos de pequeños plásticos, pese a la presencia de mosquitos, lo que añade aún más mérito a la actuación. Entre los hallazgos más llamativos se encontró una bolsa de pipas Arancha, retirada del mercado en los años 80, con al menos cuarenta años de permanencia en el entorno, ya comenzando a fragmentarse en microplásticos con graves consecuencias para la naturaleza y la salud humana.
Entre los participantes hubo vecinos del municipio, ciudadanos extranjeros residentes y vecinos de otras localidades. Para Araceli Sobrino, concejala no adscrita del Ayuntamiento, miembro de Athenaa y promotora de la acción, lo más ilusionante fue “la participación de familias que han mostrado con el ejemplo a sus hijos cómo conservar y proteger la naturaleza”.
Sobrino también destacó que la sociedad civil siempre está dispuesta a dedicar su tiempo a cuidar el entorno, frente a quienes abandonan residuos en ramblas y descampados. “El plástico que se tira en calles o ramblas va directo al mar, y el mar nos lo devuelve para nuestra vergüenza. Toca pensar cómo queremos vivir el futuro”, subrayó.
Los organizadores insisten en que limpiar no es la solución definitiva, sino una acción de sensibilización y denuncia ante el problema estructural de la generación y mala gestión de residuos. Consideran imprescindible actuar en el origen del problema, reforzando la vigilancia, la concienciación y la educación en el entorno de los invernaderos, ya que el 90% de los residuos recogidos procedían de la actividad agrícola, además de revisar los sistemas de gestión y los materiales de determinados envases y productos.



